Neptuno

Ha llegado el momento de presentaros a Neptuno. Este relato fue seleccionado en el Concurso de Romance Paranormal de EscribeRomántica y forma parte de la Antología ( en ebook) que se puede descargar en Editora Digital. Lo escribimos a dos manos.

Para mí ha sido una experiencia agradable, en donde he podido soñar con una historia de amor con final feliz. A fuerza de repetir finales felices, (me encantan los Happy End de ByPils), igual encontremos el nuestro. A través de esta historia, se aprecia que el protagonista, piensa que no encontrará a nadie que sepa aceptarlo y amarlo: y eso es lo maravilloso del amor, que hace que las imperfecciones sean perfectas.

Basado en la Leyenda del Hombre-Pez de Liérganes

“Neptuno”

La tarde había caído y en el pequeño pueblo costero se alargaban las sombras.  Joana estaba exhausta. Hacía una semana que la habían llamado del CSIC (*) para confirmarle que le habían concedido la beca para estudiar dos fenómenos que se estaban produciendo en la costa gaditana: el aumento de las especies y la renovación del suelo marino, sucesos que no tenían explicación. Ella había estudiado las posibles causas, pero quería tomar muestras del agua, temperatura y descubrir que era lo que producía esa modificación del hábitat.

Tenía el pelo revuelto del viaje, cogido con una pinza en la nuca. Con un pantalón vaquero y una sencilla camisa blanca iba arrastrando su troley por las calles del pueblo, dirigiéndose hacia un pequeño hotelito al lado del embarcadero, donde iba a fijar su centro de operaciones.

Estaba cansada y se le observaba en el rostro.  No sabía exactamente a qué altura estaría el hotel. Ya había llegado al embarcadero y…entonces lo vio.

Un hombre de unos cuarenta años, de 1,83 de altura, moreno de piel, cabeza rapada, cuerpo atlético, labios especialmente gordezuelos, enfundado en un traje de neopreno, despidiendo frescura y alegría con una suave sonrisa.

Disculpe, ¿Me puede decir donde queda el hotel “Estrella de Mar”?

Se volvió hacia ella y la miró a los ojos. En ese momento ella dejó de escuchar, de ver. Creía que en sus oídos sonaba un ruido de arpa y burbujas. Cerró los ojos y los volvió a abrir.

Señorita, ¿Qué le ocurre? El Hotel está aquí mismo. ¿Se encuentra mal? La acompaño.

No, no,  ha sido el cansancio –lo miró a su vez y sonrió

No sabía lo que le había pasado, pero su cuerpo estaba lleno de una sensualidad desconocida por ella hasta ahora; su piel, sus interior, se había llenado de la música tan dulce, de la sensación de mar suave.

La acompañó hasta el hotel, y una vez allí se presentaron.

Me llamo Joana, y soy bióloga marina. Voy a estudiar las aguas y estaré por aquí unos meses. Perdona por abordarte así en el puerto, pero es que

No te disculpes, estoy encantado de acompañarte -le dijo el joven con una sonrisa. Esa mujer le había impresionado. No sabía si era su mirada de búsqueda, o su forma desastrada de llevar la maleta, pero tenía algo especial

Me llamo Francisco y llevo por estos mares unos cuantos años. Verás que mi acento no es andaluz. Soy cántabro pero estoy enamorado de estas aguas. Las mejores olas… las he encontrado aquí, y los mejores atardeceres. El encuentro del Mediterráneo con el océano,  tiene su encanto. Y… que más decirte… Estoy a tu disposición. Cuando no estoy subido en mi tabla de surf, me verás con turistas en un pequeño barco, el “Neptuno”.

Yo tengo que buscar uno para poder salir y tomar muestras… ¿Estarías interesado? Tendría que ver tu barco y ver si me viene bien…

¡Estaría encantado! pero, por supuesto, lo ves y si te viene bien, mejor que mejor.

Ella sonrió.  Que casualidad que llegase al pueblo y tropezase con alguien que le pudiera solucionar el tema del barco. Además, que hermoso era y que paz hacía respirar a su alrededor y… ¿Por qué no reconocerlo? Le estaba moviendo su interior con pasión… Algo lo llevaba a él. Mientras lo miraba pensaba en sus labios. ¿Qué sería besar esos labios tan generosos? Y su espalda ¿Cómo sería acariciar esa espalda con músculos tan definidos? Que decir de sus muslos, sus brazos… Tenía que ser bastante fuerte… Pensó que debía de alejar esos pensamientos. Demasiadas complicaciones. Si el barco era el adecuado, trabajaría con él durante meses… Eso le agradaba y la inquietaba. ¿Por qué deseaba estar con ese hombre que acababa de conocer? Nunca había tenido largos periodos de abstinencia. Era inevitable que se enamorara del amor y su vida estuviera protagonizada por relaciones casi estables, en busca del hombre ideal…pero en cuestiones de sexo…nunca había sentido esa atracción tan instantánea, tan pasional…tan pura.

Si quieres Joana descansa, y mañana a eso de las nueve te recojo. Vamos al embarcadero, ves mi barco, si quieres tomamos un café en alta mar… ¿Te apetece? –le sonrío-. No es para ablandarte pero creo que mi “Neptuno” te va a gustar, hasta sin café.

Se despidió de él hasta el día siguiente. Colocó lo principal, tomó algo en el pequeño restaurante del hotel  y se acostó. Toda la noche tuvo sueños que la hacían temblar de deseo, de amor, de estar llena de mil sensaciones.

Al día siguiente, puntual, se encontró con Francisco. Cuando lo saludó, tuvo la sensación de estar con quien debía. Fue estupendo el tomar café con él  al son del mar. Decidió que el barco era perfecto y que empezaría, si le parecía bien por la tarde. Le apremiaba el estudio.

Cada día, dejando solamente el domingo para descansar, quedaban en el embarcadero a una hora temprana. Ella cogía sus muestras, hacia sus mediciones, y él, la miraba. También leía algún libro para que no se sintiera observada. Entre ellos se había creado un vínculo.

Quien los viera, diría que eran pareja. Bastaba ver sus juegos, sus bromas y la alegría que reinaba entre ellos.

Un día Joana tuvo que salir por la tarde-noche en vez de por la mañana ya que quería contrastar la variación de temperatura y volver a tomar muestras de agua de la profundidad, a esas horas tardías… Algunas veces se valía de la otra peculiaridad de él, que practicaba la apnea, y era capaz de estar sumergido sin bombona de oxígeno durante bastante tiempo, dándole la oportunidad de recoger muestras que de otra manera no sería posible. Ella ya empezaba a pensar que era “su hombre ideal”.

La recogió al atardecer. Una vez terminado el trabajo que tan escrupulosamente a ella le gustaba hacer, Joana se dirigió hacia una cesta en la que solía llevar las provisiones para hacer más cortas y amenas sus jornadas. Pero en esta ocasión, quiso hacerlo especial, para agradecer a Francisco las largas charlas sobre el mar, sobre sus vidas, que había hecho que pareciese que se conocían de siempre. Una botella de cava, catalán como ella, patés y quesos. Bebieron, comieron… y cuando ya el sol no estaba en el cielo, pero aún se veía, él acercó sus labios a ella. La besó con suavidad en un primer momento, y después, sin poder contenerse lo hizo con más fuerza, casi de forma salvaje, con un deseo que no podía controlar. Ella, no podía creer que por fin, besase aquellos hermosos labios que tanto había anhelado. Y lo olía… Él siempre olía a mar, a brisa marina. Se dejó llevar por la magia de su abrazo mientras sus manos se colgaban de su cuello. Sintió la necesidad de acariciarlo y empezó a deslizar sus caricias, por el inicio de su espalda. Quería sentir su piel, pero no se atrevió a buscar por debajo de la camiseta de Francisco.

De repente, al sentir el contacto de sus manos, él se puso rígido y… dejó de besarla.

Volvamos, se nos hace de noche.- dijo tenso, desenredándose de sus brazos.

No podía creerlo. La estaba rechazando después del increíble beso que le acababa de dar. El hombre que siempre iba con su traje de neopreno, él que era simpático, abierto, le había cerrado una puerta en las narices. No sabía como digerirlo. Era evidente que había algo que no le contaba. Algo, que no le permitía besarla y hacerle el amor…

Confundida y dolida, recogió sus bártulos y se dirigió al hotel. Ya en la habitación se puso a llorar desconsoladamente. ¿Por qué?… Si era tan perfecto para ella… Siguió llorando hasta que se durmió, y al día siguiente, se acercó al embarcadero.

–  Francisco, he pensado que durante unos días me voy a centrar en los análisis y pruebas, te parece si lo dejamos durante una semana, y ya te digo cuando volvemos a salir.

Bien, como tú quieras. Siento lo de ayer Joana… es que no estoy preparado para una relación.

Por favor, no me des explicaciones.- le respondió Joana al borde del llanto.

Él estaba destrozado por dentro. La quería, la deseaba. Veía el amor que ella tenía por el mar y eso le hacía amarla más. Si, la amaba. Y… Le excitaba verla con sus shortpor la cubierta del barco, como se enganchaba cualquier cosa en su cabello para sujetarlo, como era de sensual mientras trabajaba. Como se reía. Como le hablaba de su tierra y de la llamada del mar que tuvo desde pequeña. Pero… ¿Podía confiar en ella? ¿Podía evitar que pensase que era un monstruo? No, no podía dejar que ella viese lo que era. Pero, a la vez, no podía alejarse de su mirada, de su voz. No podía imaginar qué iba a hacer esa semana sin tener una excusa para estar cerca de ella.

Si… Sólo quería estar cerca de ella, sentir su presencia, aunque tuviese que controlar su deseo de amarla, de tenerla, de hacerla suya, de vivir con ella en el mar, en ese mar que ellos querían y de ese mar del que se sentían parte.

Solo puedo decirte… que lo siento. Si no me vas a necesitar, estaré esta semana por Tarifa, me gustan esas playas tranquilas para pensar. Tienes mi móvil, llámame cuando quieras.

Muy amable Francisco.  Y no te disculpes… estamos trabajando, no debí de propiciar…

Shhhh -le puso su dedo índice en los labios de ella-. No te equivoques, yo también lo deseaba.

Sigue la historia , sigue nuestras manos… En nonperfect, el final de este relato romántico.

NI : Todos los relatos de la Antología de Romance Paranormal, para descarga gratuita en la Editora Digital.

Acerca de inspiracion1971

Escribir me gusta, es una forma de conocerme.
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13 respuestas a Neptuno

  1. Pingback: Neptuno 2 | Non Perfect. El blog imperfecto.

  2. bypils dijo:

    No soy parcial ; – ) pero… : me encanta!
    Un beso de “la otra mano”.

  3. Te digo lo que a Byp, te pasado unas mini-vacaciones y el fin de semana me pondré al día y leeré este, sin duda, bello cuento.
    Un fuerte abrazo

  4. zambullida dijo:

    Había pensado en dejarlo para otro momento; es tarde. Sin embargo, he empezado y ya no he podido parar. No conozco Tarifa, pero me encantaría pasarme por esa zona y besar a un tiarrón como ése, ¡ja,ja,ja! Sigo en el blog de Bypils.

    • Las playas de Tarifa son muy bonitas: te recomendaria Baelo Claudia, allí podrías soñar una hermosa historia de amor, con la luz, la arena blanca, y unas ruinas romanas… besos. 🙂

  5. QUé buen relato!! quiero saber qué pasa, me voy adonde Byp. Un saludo Inspi! felicitaciones

  6. Pingback: El sentido de tu blog : 19 de Julio | Non Perfect. El blog imperfecto.

  7. Es injusto, no puedes dejarnos así, que rabia!

  8. "Montaña Rusa" dijo:

    Oh me dejó con ganas de querer saber que pasa. Ojalá Francisco no tema a nada y acepte el estar enamorado. Que bonito relato, te invito a visitar mi blog.

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