bajo la misma luna: capítulo 12

La luz del atardecer se había ido difuminando, dejando paso a la luna, a las estrellas. La luna seguía como la noche anterior, pletórica, refulgente. Judit la miraba y sonreía, como si encontrase serenidad en contemplar la noche. Se encontraba bien, la pequeña crisis con descanso, esa siesta interminable mientras sonaba soul en el ipad, la habían ayudado a sentirse bien. Estaba sonriendo, el nuevo jefe, era una pasada. Parecía sacado de una novela. Y .. su relación con Rober.. bueno, había que ir disfrutándola. Ahora vendría a estar con ella. Estaba pendiente de que llegara, y aunque seguía con los leggins negros, se había peinado, y se había dejado recogido el pelo, entre descuidado y cuidado, y se sentía sexy. Si, .. ella se sentía sexy y tenía ganas de sentirse así.

El futuro, que impreciso, pero.. que poca importancia tiene cuando quieres vivir bien tu presente.

 Sonó el timbre del interfono. Ya estaba aquí Rober. Abrió el portal, se quedó esperando a al puerta del apartamento a que llegase el ascensor.  Si.. allí estaba, ya había llegado.

– Judit.. nena.- venía con cara de agotado, y cargado con una bolsa de comida japonesa para llevar.

– Rober… gracias – se acercó y enlazando sus brazos por encima de su cuello, empezó a besarlo con intensidad.

Rober aceptó los labios de Judit.. y empezó a sonreir.

– Veo que me has echado de menos.. jejeje, deja que suelte el malentín la bolsa de comida, y que te abrace, aquí me tienes a traición.

Dejó la bolsa de comida en la cocina, se quitó el abrigo, dejó la cartera, y despacito caminó hacia ella. La miró con suavidad, pasó los dedos por su rostro, acariciándola. Quería verla, quería disfrutarla.

– ¿Cómo estás?- le preguntó en un susurro mientras sus labios buscaban los de ella.

– Bien- dijo Judit, muy quedamente.

Seguían besándose, cuando de repente, empezó a sonar el móvil de Rober. Parecía increíble… pero si, ese mágico momento, se vió interrumpido por el móvil.

– No lo voy a coger.

– No te preocupes.. cógelo, no me pienso ir. Y mientras, pongo la comida en la mesa.. ¿vale?- y le sonrío, para que él no se sintiera culpable por atender el teléfono

– Dime Carmen… Aha… Si.. ¿Dónde estás? Vale, voy.

– ¿Qué ha pasado?

– Raúl, que se ha caido y se ha abierto una brecha. Que ha dejado los niños con la vecina. Voy a ir al hospital.

– ¿Quieres que te acompañe?

– No, Judit, no hace falta cariño.- Y la besó.- Parece que nos lo quieren poner difícil.

Rober dibujó una sonrisa triste, mientras sus pasos se dirigían hacia la puerta.

Judit, volvió a asomarse a la terraza, a ver la luna, pero ya sin esperar.  En ese instante, empezó a sonar su móvil.

– Buona sera signorina. ¿Cómo se encuentra?

– Enzo, buenas noches. Pues.. bien, muy descansada. Muchísimas gracias por las atenciones de esta mañana.

– Nada, nada, ha sido un placer bb. Mañana quiero visitar los diferentes departamentos, ¿te encontrarás mañana bien para ir al trabajo?

– Por supuesto, ya estoy repuesta del todo.

– Estupendo bb, mañana nos vemos. Que descanses.

Colgó el teléfono, y siguió mirando a la luna. Esa misma luna que todos miraban y veían, testigo de innumerables vidas.NovelaInspi

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