capítulo 6

Después de la reunión el asombro, y la incertidumbre, se había hecho con todos. Un nuevo gerente al fin y al cabo, porque así es como se había dirigido a todos. Y lo tendrían en las próximas semanas detrás de todos.  La nube de reestructuración, optimización del personal flotaba en el ambiente.

En el ascensor que los dejaría en la tercera planta, donde tenían sus despachos, iba atestado. Rober, pegado a ella, disimuladamente estaba juntando su mano a la de ella, y le acariciaba la parte posterior de la muñeca y la palma de la mano. Ella, giró un poquito la cabeza, de manera que podía ver como la miraba. Sus ojos, estaban felices, lo veía y lo notaba. No pudo evitar sonreir,  y estremecerse. Era tan hermoso cuando esa corriente cálida de amor y de complicidad te recorre de arriba a abajo. El ascensor paró en la tercera y los dos se dirigieron a sus despachos. Empezó a sonar el móvil de Rober, “estrella fugaz” de los Estopa, sus gustos musicales eran muy peculiares.

– Otra vez Carmen.

Le dedicó una mirada que pretendia ser de resignación a Judit, mientras ella, soltaba un suspiro.

– Dime Carmen, que pasa. … Aha. …. Si…. Al medio día me paso, no te preocupes.

Colgó el móvil.

–  Parece ser que se ha atascado el fregadero, y está agobiada.

– Que novedad, Carmen agobiada.

— Ya sabes, estan los niños, debo de ir.

Judit, sonrío suavemente. Debía de entender la situación de Rober.

– Lo entiendo amor, ¿vamos a tomar un café? La reunión me ha despertado el gusanillo.

– Jejeje, el “ambrosio”.

– Justo, justo.. el ambrosio. ¿Vamos? Cogo el bolso, y .. ¿nos vemos en el Tortuga?.

– Si, dejo dos cosas en orden en el despacho y nos vemos allí.

Caminó hacia su despacho, cogería el bolso, y después del café y la tostada, se pondría a terminarse el libro que la había dejado .. pillada. Ni tan siquiera tenía título, quizá debía de tener uno tipo Asimov, La Fundación, Robots al amanecer, Némesis, Sueños de robots.. tenía que darle vueltas. Luna.. conforme se desarrollaba la trama, la luna parecía que tenía algo que ver en la historia. Sonrío de manera dulce. Era el nombre que había pensado que le daría a una hija, si la hubiera tenido.. Luna. Sonaba un poco hippie, pero.. si, le gustaba.  Quizá todavía no era tarde, para ser madre..debía de ser realista. Judit.. baja de esa luna propiamente dicha. Rober tenía cuatro retoños. Y ella, .. no, ya no podía ser. Pero bueno..  ¿qué estaba pensado? Estaba empezando a estar con él, en plan pareja, y estaba ya haciendo planes de .. pareja, pareja.  Sintió un vuelco en el estómago. Era hambre, seguro que era hambre.

No se paró a nada en el despacho, cogió el bolso, y tal cual se dirigió a la salida. Seguro que Rober tardaría un poco más. Casi mejor, de esa manera ella tendría unos minutos para dejar que las ideas estuviesen en su mente y se asentasen.  Si.. todo era muy rápido, y ahora esto.. los meses próximos, habría que darlo todo por el trabajo era la oportunidad de relanzarse profesionalmente.

Pensaba.. que si tuviera que decir que sueños tendría, que ilusiones, una sería tener una pequeña libreria, con montones de libros. Una vida relajada, sin prisas. Y con el corazón aquietado, tener a alguien que te ame y a quien amar.  Dormir a su lado derecho, mientras él le acaricia la espalda. La abraza y la besa. Quizá pedía mucho.  O quizá no.

Las puertas del ascensor se abrieron.. glups..  Deborah, el nuevo gerente, y tres garifaltes más. No, no se podía dar la vuelta, y hacer como si algo se le hubiera olvidado. Tocaba entrar con naturalidad.

– Buenos días.

Levantó la mirada y sonrío en general.

– Judit, buenos días. ¿A tomar un café?

– Si, la mañana ha sido muy intensa.

Sus ojos se encontraron con los de Deborah. En ese instante vió que la mujer lo tenía que haber pasado mal. Estos meses, con negociaciones, y .. dejaba a su creación en manos de otros. No, no ha tenido que ser fácil para ella. Había perdido peso, pero .. era sobre todo las mirada de conformismo y rendición. Estaba en esos pensamientos y no se dió cuenta que se giró hacia ella el nuevo gerente.

– Buongiorno, signorina.

Y sin pedir permiso y ante la mirada de los demás, le cogió la mano y se la besó mientras la miraba.

Elegante, con su porte casi intimidatorio, con un perfume muy sensual, que le hizo pensar en una puesta de sol.

– Encantada.

Fue el suspiro, más que las palabras que vocalizaron sus labios. Enzo, se sintió satisfecho, y ella, confundida.

¡¡Cling, clong!! Sonó el timbre de las puertas del ascensor mientras se abrían, y salió una Judit confundida, un Enzo satisfecho, y una Deborah desconcertada.

5 respuestas a capítulo 6

  1. Pingback: bajo la misma luna: capítulo 6 | la inspiracion

  2. bypils dijo:

    La introducción del “latin lover” italiano es total, Inspi.
    Rober lo tiene crudo… Ya me lo veo venir. ; – )
    Besos!

    NB : en mis tiempos mozos-de-hace-mucho, tuve un novio que se llamaba Enzo… : – )

    • wow!!!.. no sabía que había un Enzo en tu pasado.. wow.. que tino.
      Si, me ha parecido que tenia que haber algo que le diera .. sensualidad, y .. le pusiese las cosas dificiles a Judit y a Rober, porque los amores.. siempre tienen pequeños escollos, y .. las cosas no son blancas y negras, siempre hay tonalidades grises.
      Besos 🙂

  3. Lehahiah dijo:

    Si si …tu rompe la rutina con Enzo, que por lo que veo va embalaooooo
    Bss

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