terciopelo rojo: el amor de mi vida

Back Camera

Estaba Flanagan debajo del exuberante cuerpo de Merikate, y al ver que la cara de ella era un poema, creía que era por el momento, que el volver estar dentro de ella, y sentir la calidez de su piel, la suavidad de su olor, sus dulces gemidos, estaba a punto de tocar el cielo con las manos.. pero no… los ojos de Merikate, estaban asustados, mirando hacia la puerta. Se giró, y allí la vió, a su mujer. La madre de sus tres chiquillos. La que no podía soportar por que le culpaba de todo en su vida… como narices lo había seguido, y los había encontrado…

La tensión se cortaba en la habitación.

– Flani… sabía que había algo.. lo sabía.

– Yolanda, sabes que hace tiempo que lo nuestro está muerto. Te dije de dejarlo, pero te empeñas. Hace tiempo que dejastes de quererme, de desearme, y yo a tí.

Merikate se había ido hacia el baño mientras la pareja hablaba…. no le había pasado nunca eso.. y además..¿qué hacía Flanagan casado?

– Sabes Flani, tienes razón.. antes de ir a ver donde andabas, ya sabía que lo nuestro estaba muerto, pero es para justificarme.

– No necesitabas seguirme, si me lo hubieras preguntado, sabes que te hubiera respondido.

– ¿Hace mucho que la conoces, a esa chica, lleváis mucho tiempo…?

– Jejeje… la conozco hace muchos años.. y tuvimos un rollete, pero la edad, el momento, no cuajó.. y la olvidé. Pero hoy, cuando la he visto… ha revivido todos los sentimientos, y para que engañarte.. el deseo que vive entre mis piernas, ha vuelto a decir.. que existe. Y .. – miro el reloj de pulsera- llevamos menos de una hora… es que has venido muy pronto Yoli.

– Bueno, después de todo esto Flani, no me voy a poner a gritar, ni a maldecir.. decirte que eres un cabrón… permíteme el desliz léxico, y que esta noche, vengas a recoger tus cosas.. llamaré a tu madre para decirle.. ahí va eso. – lo dijo con una sonrisa encantadora, por lo que podía pensar.. que tenía un amante, o que se había vuelto loca, pero Flanagan, para sus adentros, pensó que ese no era ya su problema.. y que bueno.. jejeje, no se iba a ir a casa de su madre.. ¿le haría Merikate un hueco mientras buscaba un estudio de alquiler?

Yolanda salió de la habitación, y Flanagan, con un cigarrillo encendido, desnudo, sentado en un cómodo sofá de la habitación de hotel, miraba el vestido de terciopelo rojo tirado en el suelo… la vida.. es tan sorprendente a veces… te pasas una eternidad esperando que pase algo, y después, en una hora, tu vida dá el vuelco que siempre habías querido… poder decidir hacía donde van sus pasos… y un par de días disfrutar de Merikate, no sabía si sería el amor de su vida, pero mientras estuviera en sus deseos más perversos, indudablemente, sería su vida.

(Si quieres volver al principio pincha aquí.)

2 respuestas a terciopelo rojo: el amor de mi vida

  1. Muy bueno lo de devolvérselo a su madre

  2. Nergal dijo:

    Y no pararon de echar polvo, felices no sé si fueron a pero a follar se hincharon

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s